En pocas palabras: “El primer cuarto de siglo de EBEN-España: Un balance en ocho tesis”

Por José Luís Fernández Fernández

Los pasados días 25 y 26 de mayo celebramos en Cuenca el XXV Congreso Anual de EBEN-España, bajo el título de: Ética y Responsabilidad Social en el corazón de la empresa: Competitividad Sostenible. El evento estuvo organizado a cabalidad por Pablo Ruiz Palomino y su equipo con la atenta implicación de José Luis Retolaza y los distintos comités; y constituyó un éxito rotundo, tanto en cuanto a capacidad de convocatoria, cuanto por el alto nivel que tuvieron las ponencias, las comunicaciones y las distintas mesas redondas… Además de una conferencia de clausura muy bien instrumentada por un querido amigo -Pedro Rivero Torre, presidente de AECA y del Liberbank-, con quien hacía tiempo que no coincidía… y al que vi en óptima forma física e intelectual.

EBEN-España tuvo su origen remoto una oscura tarde de octubre en el King’s College, en Londres, allá por el lejano septiembre de 1991. Mientras sujetábamos con una mano el plato de crudités Antonio Argandoña, Josep María Lozano y yo mismo convinimos en tantear la posibilidad de constituir la rama española de la European Business Ethics Network… Y así, en mayo de 1992, tenía lugar en ICADE la conferencia constituyente de Ética, Economía y Dirección. Asociación Española de Ética de la Economía y de las Organizaciones EBEN-España… a la que tuve el honor de liderar como presidente de su junta ejecutiva a lo largo de sus primeros quince años de vida; esto es: desde la primavera de 1992 a la primavera de 2007.

Considero que, en resumidas cuentas, institucionalizamos el inicio de un proceso que, poco a poco, ha ido generando espacios –sobre todo, en el mundo académico, que el empresarial se nos resiste un tanto- para la Ética… ¿Con qué me quedo -de entre lo vivido, lo pensado, lo escrito, lo hecho… en los pasados veinticinco años en el ámbito de la Ética y la RSE…? Con lo siguiente:

  1. La corrupción, la mala praxis, los escándalos, suelen estar relacionados con la existencia de oportunidades –monopolios, discrecionalidad- e incentivos perversos… se incrementan en contextos de opacidad… Y, por supuesto, aunque no son patrimonio exclusivo de la empresa y los gestores empresariales, la lucha contra aquellos usos y costumbres ha de constituir el punto de base del arranque ético. Es el alineamiento con el principio de no-maleficencia y la caída del peso de la ley sobre el free-rider
  2. La empresa es una potente creación cultural, capaz de contribuir al desarrollo económico, al progreso social y a la construcción de un mundo más humano… ejerciendo las funciones que su propia ontología y esencia empresarial requiere.
  3. Hay tres niveles hacia los que llevar la reflexión teórica y desde los que orientar la praxis económica y empresarial: el nivel de la persona –nivel micro-ético, por así decir-; el nivel del sistema en su conjunto –al que cabría denominar nivel macro-ético- y el nivel meso-ético, que es el propio no sólo de las empresas, sino también de las Organizaciones.
  4. La Ética Organizacional no es, sin más, resultado de extrapolación de la ética individual a un contexto más amplio: requiere su propio tratamiento. Tampoco consiste en la suma aritmética de las éticas individuales de las personas que conforman la empresa o la organización. Eso sería la famosa Ética EN la empresa… Se trata de otra cosa: de instaurar en las políticas y en las prácticas, en las estrategias y en los modos de funcionar una Ética DE la empresa, que configure el carácter y haga patentes los valores organizativos.
  5. La buena noticia es que este tipo de ética de nivel meso –organizativa, empresarial-, es posible articularla en la teoría y gestionarla en la práctica. Y que ello constituye, precisamente, índole propia de la Ética Empresarial como disciplina académica.

Ya van consignadas algunas claves respecto a la Ética Empresarial. Vamos con algo previo y más fundamental, enunciando tres postulados básicos e innegociables. Me gustaría que resonaran en el lector tres nombres –y por este orden-: San Ignacio de Loyola, Inmanuel Kant y Baltasar Gracián. Del santo de Azpeitia tomo la intuición de que es preciso identificar con lucidez el PARA QUÉ de las cosas; del maestro de Königsberg, la clave del CÓMO se deben tomar decisiones; y del jesuita aragonés, el CUÁNDO…

  1. Llamémoslo como queramos –telos, Principio y Fundamento, misión…- hay que tener muy claramente identificado el PROPÓSITO… Máxime en este mundo de movimiento uniformemente acelerado…
  2. Un mínimo-máximo moral que la dinámica reflexiva y religiosa ha dejado asentado per omnia saecula saecolorum: el Imperativo Categórico que –desde dentro de nuestra humanidad- nos exige tratar a las personas siempre como un FIN, y nunca solamente como un medio…
  3. El momento lo dice el P. Gracián en el Oráculo Manual y Arte de Prudencia: CADA DÍA uno se va haciendo… Este sentido del realismo de lo posible, del PROCESO, de la institucionalización progresiva y gradual de las utopías… entiendo yo, es fundamental…

Van veinticinco y aún queda mucho por hacer: ¡A por ello, compañeros!

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3 Comentarios

  1. Querido José Luis:
    es difícil explicar más y mejor con menos. Es un placer siempre leerte y escucharte, pero sobre todo es un placer disfrutar de tu compañía. Los Congresos EBEN España son siempre un estímulo intelectual muy potente, pero para mí, además, son un estímulo anímico donde encontrar gente estupenda y aprender de ellos. Un abrazo y hasta el próximo EBEN.

    Rafael Morales

    15 Jun 17 at 1:29 pm

  2. Un abrazo, Rafa.
    JLF.

    José Luis Fernández Fernández

    20 Jun 17 at 9:56 am

  3. Querido José Luis: me sumo a las palabras de mi tocayo. Un placer compartir contigo y con los demás colegas de EBEN. Y además enriquecedor.

    Un abrazo

    Rafael Cejudo

    20 Jun 17 at 12:02 pm

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